BIOGRAFÍA Nº 5: ALFRED HITCHCOCK (21/7/16)

 

ALFRED HITCHCOCK

 

Figura indiscutible del cine de misterio y de intriga, la capacidad del cineasta Alfred Hitchcock para aplicar recursos narrativos innovadores al servicio del suspense tuvo una importancia fundamental para el desarrollo del lenguaje cinematográfico moderno. Con un dominio excepcional de las técnicas cinematográficas, produjo películas que mantenían al espectador en un constante estado de tensión hasta el final de la proyección y que lo llevaban a vivir apasionadamente lo relatado en la pantalla. El Mago del suspense supo unir tramas de gran solidez con imagines de excepcional fuerza expresiva, concilió la calidad con el éxito comercial y legó una de las filmografías más brillantes e influyentes de la historia: su huella habría de percibirse en numerosas imitaciones y en la obra de realizadores tan distintos como el francés François Truffaut o los estadounidenses Brian de Palma y David Lynch.

            Alfred Hitchcock nació el 13 de agosto de 1899 en Leytonstone, una población entonces cercana al neblinoso Londres de Sherlock Holmes, Jack el Destripador y Scotland Yard, y que es un distrito del East End de la capital británica.

Sus padres, William Hitchcock y Emma Jane Wehlan, dueños de un negocio de comestibles, ya tenían dos hijos, William (1890) y Ellen Kathleen (1892), y gozaban de una cierta estabilidad económica, pero tampoco vivían de un modo excesivamente holgado.

La figura de su padre intervino de una forma muy especial en la formación del carácter y la personalidad del muchacho. Cuando tenía cuatro o cinco años, su padre lo mandó a la comisaría de policía con una carta. El comisario la leyó y lo encerró en una celda durante algunos minutos diciéndole: << Esto es lo que se hace con los niños malos >>. Nunca comprendió la razón de esta broma siniestra, porque su padre lo llamó su << ovejita sin mancha >>, y vivió una infancia disciplinada, aunque algo excéntrica y solitaria, escudriñando siempre desde su rincón, con los ojos muy abiertos, todo lo que pasaba a su alrededor.

El padre de Hitchcock tenía en la cima de su escala de valores para afrontar la vida el orden, la disciplina y la austeridad.

Así, el autoritarismo y la rigidez moral presidieron la educación del joven Alfred.

Hitchcock hablaría muy pocas veces de su madre, y sin embargo, de mayor intentó siempre mantenerla a su lado.

La repercusión del catolicismo en su personalidad se acrecentó durante sus años escolares, puesto que su primera escuela fue la Casa Conventual Howrah, en Poplar. La familia se había trasladado en 1906, desde Leytonstone, para abrir un nuevo establecimiento.

Al cabo de dos años, Alfred abandonó la Casa Conventual porque volvieron a trasladarse, esta vez a Stepney. Allí el muchacho ingresó en el Colegio de San Ignacio, fundado por jesuitas en 1894 y especialmente reconocido por su disciplina, su rigor y su estricto sentido católico.

            Hasta los catorce años permaneció el colegio. En su primer curso sobresalió por su aplicación y obtuvo una de las seis menciones honoríficas que la dirección del centro concedía.

Hitchcock recordaba estos años con amargura y, al mismo tiempo, como una influencia importante en su obra: << Si han sido educado en los jesuitas como lo fui yo, estos elementos tienen importancia. Yo me sentía aterrorizado por la policía, por los padres jesuitas, por el castigo físico, por un montón de cosas. Éstas son las raíces de mi trabajo >>. Es fácil relacionar estos años vividos en el Colegio de San Ignacio con el interés de Hitchcock por lo macabro y lo criminal.

En 1913 dejó el colegio y trató de orientar su futuro profesional.

Comenzó los estudios de ingeniero en la School of Engineering and Navigation y siguió cursos de dibujo en la sección de Bellas Artes de la Universidad de Londres; al mismo tiempo ayudaba a sus padres en la tienda. Fue entonces cuando descubrió una nueva afición para sus ratos de ocio: el cine, que estaba empezando a imponerse como una de las actividades lúdicas más importante de Londres.

En la capital había más de cuatrocientos aparatos de proyección, instalados a menudo en pistas de patinaje.

 

 

DE CINÉFILO A DIRECTOR

 

Hitchcock, que desde los dieciséis años leía con avidez revistas de cine, no se perdía las películas de Chaplin, Buster Keaton, Douglas Fairbanks y Mary Pickford.

Años después le impresionó vivamente un film de Fritz Lang, Der müde Tod (Las tres luces, 1921), historia fantástica que desarrolla el tema romántico de la lucha entre el amor y la muerte mediante tres episodios que suceden en China, Bagdad y Venecia, y que decidió también la vocación cinematográfica del español Luis Buñuel.

Al mismo tiempo mantenía su afición por la lectura. << Es muy probable que fuera por la impresión que me causaron las historias de Poe por lo que me dediqué a rodar películas de suspense. No quiero parecer inmodesto, pero no puedo evitar comparar lo que he intentado poner en mis filmes con lo que Poe puso en sus narraciones >>, dría años más tarde.

En diciembre de 1914 murió su padre, Alfred quedó profundamente afectado, había estallado la Primera Guerra Mundial, tuvieron que abandonar el negocio y volver a Leytonstone, porque allí tenía más amigos.

El muchacho encontró trabajo al cabo de poco tiempo en las oficinas de la Henley Telegraph and Cable Company.

Poco a poco se fue adentrando en el mundo del cine, al principio del año 1920, presentando unos bocetos de decoración para películas mudas que había diseñado con ayuda de su jefe en el departamento de publicidad de Henley. De inmediato, la compañía lo contrató como diseñador de rótulos y decorados, y en cuanto el sueldo de la Famous se lo permitió, abandonó la Henley. El primer año trabajó de rotulista en varias películas, y al año siguiente consiguió que le fueran encargados los escenarios y los diálogos menores de nuevos filmes. Los escribió bajo la dirección de George Fitzmaurice, quien también le inicio en las técnicas de filmación.

En 1923 el actor, guionista y productor Seymour Hicks le ofreció que codirigiera un filme menor, Always tell your wife, y poco después colaboró en una película inacabada por falta de presupuesto, Mrs. Peabody. Eran sus primeras experiencias cinematográficas de verdad.

En los estudios, Hitchcock había conocido a una tal Alma Reville, una muchacha de su misma edad, natural de Nottingham, extremadamente menuda y delgada (todo lo contrario que él) y gran aficionada al cine, que había trabajado en los estudios de una compañía londinense desde los dieciséis años, la Film Company y que luego pasó a la Famous. Alma y Hitchcock colaboraron en varias películas dirigidas por Grahm y Cutts, Hitchcock se declaró e iniciaron un largo noviazgo.

Los primeros años trabajaron juntos en películas de la productora de Michel Balcon, la Gainsbouroug Pictures Ltd.

El 2 de diciembre de 1926 se casó con Alma según el rito católico y se establecieron en Cromwell Road, en Londres.

Al estrenarse, los filmes obtuvieron una buena acogida por parte del público y de la crítica. Aprovechando el éxito, cambio de productora, y a finales de 1927 rodó El ring (The ring), un filme basado en un guion propio con la British International Pictures. Con esta película se convirtió en uno de los directores más cotizados de Inglaterra y empezó su camino fulgurante hacía la fama internacional.

 

 

LA FAMA

 

Con el éxito internacional aumentó considerablemente sus ingresos, y se compró una casa de verano en Sahmley Green, en las afueras de Londres, cerca de la cual se instalaría su madre poco después. En 1928 nació su hija Patricia Alma.

En 1928 rodó sus últimos filmes mudos y al año siguiente estrenó su primera película sonora, La muchacha de Londres (Blackmail), basada en una obra teatral que estaba teniendo un gran éxito en la capital.

Su extraordinaria narrativa cinematográfica llevaba al público a vivir apasionadamente lo que sucedía en la pantalla.

 

 

MAESTRO DEL SUSPENSE

 

A partir de 1933, empieza la gran época del cine de Hitchcock, la época de los grandes títulos de su filmografía, una etapa dorada de creación ininterrumpida que duraría prácticamente hasta el fin de sus días.

La primera película que hizo con la nueva productora fue El hombre que sabía demasiado (The man who knew too much, 1934), una obra de arte del cine del suspense que fue elegida por la crítica como la película del año en Inglaterra.

Le sigueron otros títulos fundamentales de su filmografía: 39 escalones (The thirty-nine steps, 1935), Agente secreto (The secret agent, 1936) y Sabotaje (Sabotage, 1936), todos ellos filmes ya clásicos en los que la trama y la intriga lograban crear  una tensión psicológica como nunca se había visto en el arte cinematográfico, y en el que las fuerza expresiva de las imagines mezclaba con genial sabiduría la acción y los apuntes psicológicos de los personajes.

 

 

EN HOLLYWOOD

 

Llegó a Hollywood en el año 1940, y rodó Rebeca (Rebecca), uno de sus filmes más célebres, que supuso un Oscar para la protagonista, Joan Fontaine.

Al poco tiempo de llegar a Hollywood, en 1941, los Hitchcock se trasladaron al apartamento de Carole Lombard en Bel Air.

Al año siguiente, Carole Lombard murió y el matrimonio tuvo que cambiar de casa; se trasladaron a Bellagio Road, también en Bel Air. La siguiente película fue Sabotaje (Saboteaur, 1942), producida por la Universal Pictures a pesar de la oposición de Selznick, que provocó una gran tensión a lo largo del rodaje.

En 1943 hizo La sombra de una duda (Shadow of a doubt). Aquel año murió su madre en Londres, el 26 de septiembre, a causa de una polionefritis aguda. Hitchcock a duras penas pudo soportar el golpe: quedó emocionalmente destrozado y adelgazó cuarenta kilos en pocos meses.

La serie de filmes siguientes contenían títulos también de primer orden: Naufragos (Lifeboat, 1943), Recuerda (Spellbound, 1945), Encadenados (Notorious. 1946), con Ingrid Bergman; El proceso Paradine (The Paradine case, 1947), con Gregory Peck en el papel principal y La soga (Rope, 1948), su primer filme en color, con James Stewart de protagonista.

 

 

LOS GLORIOSOS CINCUENTA

 

            A comienzos de los años cincuenta, con su reputación cinematográfica por las nubes y una sólida posición económica, estrenó películas que confirmaron su fama en el mundo entero, como Atormentada (Under Capricorn, 1949), Pánico en la escena (Stage Frigth, 1950), Extraños en un tren (Strangers on a train, 1951), un éxito rotundo de crítica y público.

            Yo confieso (I confess, 1953), el filme siguiente, se rodó en medio de una difícil relación entre el director y el protagonista, un Montgomery Clift en un estado de destrucción psicológica y alcoholismo bastante preocupante.

Apareció entonces en el firmamento cinematográfico de Hitchcock una nueva estrella que acapararía durante unos años toda su atención: Grace Kelly. Con ella, la actriz que mayor fascinación le produjo nunca en su carrera, rodó Crimen perfecto (Dial M for Murder, 1953), La ventana indiscreta (Rear window, 1954), junto a James Stewart y Atrapa a un ladrón (To catch a thief, 1955), junto a Cary Grant. Son algunas de las películas más conocidas del maestro de la intriga.

 

 

LA ETAPA FINAL

 

En 1960 llegó Psicosis (Psycho), uno de sus éxitos más clamorosos y polémicos superando a sus obras anteriores, la película conmocinó la mentalidad de la época e inauguraba el género del suspense del tema psiquiátrico, el llamado thriller psicológico. Un jovencísimo Anthony Perkins (interpretando la doble personalidad de Norman Bate), Vera Miles y Jane Leigh formaron el famoso trío protagonista. El rodaje había sido carísimo, pero la recaudación fue tal que Hitchcock, con los beneficios obtenidos, pudo comprar tantas acciones de la Universal como para convertirse en el tercer accionista de la Compañía.

Las siguientes películas estuvieron marcadas por el descubrimiento de una nueva actriz y musa particular, Tippi Hedren. Con ella rodó dos películas fundamentales en la evolución de su obra, Los pájaros (The birds, 1963) y Marnie, la ladrona (Marnie, 1964).

Más tarde filmó Cortina rasgada (Torn Curtain, 1966), con Paul Newman y Julie Andrews y Topaz (1969), películas ambas muy marcadas por el contexto de la guerra fría.

En 1968, La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le concedió el Memorial Irving G. Thadberg, en compensación del error tremendo de no haberle concedido nunca un Oscar, a pesar de que había sido nominado en cinco ocasiones (por Rebeca, Naufrago, Recuerda. La ventana indiscreta y Psicosis).

En 1971, con motivo del rodaje de Frenesí (Frenzy, 1972), permaneció en Europa una temporada.

En 1975, rodó La trama (Family Plot, 1976), su última película.

A sus 76 años Hitchcock padecía artritis y su corazón estaba delicado.

En 1976 su corazón sufrió un colapso, y Alma un nuevo ataque de apoplejía. Sobre el año 1978 llovían los homenajes y los premios.

Pocos meses después, la mañana del 29 de abril de 1980, moría el maestro y el genio del cine de terror, de suspense y de misterio, un hombre que creo un estilo y un mundo propios como pocos directores lo lograron a lo largo de la historia del cine.

 

NOTA: Información de la biografía obtenida de la web: Biografías y Vidas, 2004-2016. Información resumida y adaptada según criterio propio.

 

Nícola Baremo

21/7/16

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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