RELATO Nº 18: CAPERUCITO NEGRO (CUENTO) (27/6/16)

 

CAPERUCITO NEGRO

 

El día había salido medio nublado y con una ligera brisa de poniente, el día anterior el parte meteorológico había pronosticado lluvias a partir de mediodía.

Y justo un poco antes de mediodía salió de su casa nuestro protagonista << caperucito negro >>; adolescente gay y gótico.

Iba muy contento silbando la canción de << The Cure >>, titulada << Don’t cry >>, por el bosque encantado que se llamaba << Bosque Verde >>.

El caperucito negro vivía con su hermana mayor, Casandra, y ésta le había dado una bolsa con tres cajas de puros habanos para su tío-abuelo Leocadio, que era un gran fumador, pero única y exclusivamente de habanos.

Cuando iba por la mitad del << Bosque Verde >> le salió al encuentro una loba, (estaba escondida detrás de un árbol), y en un primer momento él se dio un susto de muerte, pero enseguida se repuso, entonces, la loba le habló y le dijo:

  • Hola caperucito negro. ¿Qué llevas en la bolsa?

A lo que él le respondió:

  • Son unas cajas de puros para mi tío-abuelo.
  • Ah, muy bien, eres un buen sobrino-nieto.
  • Ya…
  • Por cierto, caperucito. ¿No te interesará hacerte un seguro de vida? Es algo que siempre es muy bueno y nunca está de más, es que yo trabajo en una compañía de seguros, << Seguros Auténticos S. A. >>. ¿La conoces?
  • Sí, claro. Es muy conocida. Pero no, gracias. No me interesa.
  • ¿Y no te interesaría otro tipo de seguro? Tengo de incendios, de robo, de automóvil…
  • Pues mira loba, la verdad es que no. Estoy cubierto. Ahora si me permites tengo que reanudar mi camino, chao.

Y diciendo esto la dejó plantada en el medio del camino y siguió en dirección a casa de su tío-abuelo Leocadio.

 

Empezó a caer unas gotas y a lo lejos se divisaba unos negros nubarrones, por lo que se

puso la capucha y aligeró el paso.

Llegó a casa de su tío-abuelo y entró porque la puerta estaba abierta.

  • Hola tío, te traigo los habanos de parte de mi hermana Casandra.
  • Ah, vale muchas gracias caperucito.

Tenía encima de la mesa camilla varios papeles.

  • ¿Qué estás haciendo tío Leocadio?

Le preguntó extrañado.

  • No, nada. Estoy leyendo estos papeles.
  • ¿Y qué son, si puede saberse?
  • Son varias pólizas de seguros de vida, de incendio, de robo, del automóvil, etc…
  • ¡Madre mía! Ya ha pasado por aquí la loba…

 

Nícola Baremo

27/6/16