RELATO Nº 19: EL PROBLEMA DE EUGENIO(27/6/16)

 

EL PROBLEMA DE EUGENIO

 

Eugenio tenía 25 años, vivía solo y estaba enfermo.

Tenía acuafobia, pero no era una acuafobia normal, era una acuafobia atroz.

Su miedo al agua era tal que ni siquiera la podía tocar, ni siquiera la podía ver.

Eugenio tomaba para beber zumo de melocotón, de piña y café solo, mucho café, única y exclusivamente, el agua ni probarla.

Hacía 2 años y 3 meses que no se duchaba, ni se lavaba la cara, ni las manos, ni los dientes, nada. No soportaba ver ni tocar el agua.

En invierno lo pasaba fatal. Cuando llovía, no podía salir a la calle y lo que hacía era que bajaba las persianas hasta abajo para no tener que ver el agua de la lluvia.

 

Y aparte de eso, tenía otro problema y era que tenía el síndrome de Diógenes, tenía guardado en su casa una maraña de cosas y objetos inservibles a los que les había cogido aprecio, porque él tirar no tiraba nada.

Tenía:

Revistas y periódico antiguos, jaulas de pájaros vacías, ropa vieja usada, aparatos de radio y televisión, juegos de mesa, álbumes de fotos, cámaras de fotos polaroid, móviles antiguos inservibles, flores de plástico, osos de peluche, todo tipo de velas, tiestos vacíos, pequeñas estatuillas, cojines raídos, bafles reventados, etc., etc., etc., hasta un neumático de una carretilla manual de obras.

Eugenio vivía así desde los 22 años, desde hacía tres años, que se vino del pueblo.

No tenía ni oficio ni beneficio. Nunca trabajó, a pesar de tener dos carreras universitarias, era licenciado en Derecho y también licenciado en Economía. No era tonto, estudió las dos carreras a la vez. Y vivía de la caridad. Para comer iba a los comedores sociales, pero nunca, nunca, se quejó de nada.

 

Nícola Baremo

27/6/16

 

 

 

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