RELATO Nº 22: TARDE DE DOMINGO (5/7/16)

 

TARDE DE DOMINGO

 

Sergio esa tarde de domingo había ido a ver el partido de fútbol que disputaba el equipo de su ciudad, que iba penúltimo en la clasificación, contra el equipo rival, que iba el primero.

Había ido con su hijo Jaime, de ocho años, ya que Sergio estaba separado y ese fin de semana le tocaba quedarse con el niño.

Iban al estadio provistos de una mochila con algunos preparativos para el partido, llevaban:

  • Bolsas de pipas, gusanitos y golosinas.
  • Latas de refrescos y una botella de agua.
  • Y dos bocadillos de tortilla francesa con atún que eran los de Jaime, que los había preparado Doris, la actual pareja de Sergio.

Tanto el padre como el hijo se lo estaban pasando muy bien y estaban disfrutando del partido.

A las siete menos diez terminó el partido y se dispusieron a abandonar sus localidades para dirigirse hacia las puertas de salida. Salieron del estadio y casi a las siete en punto estaban en el parking para coger el coche y regresar a casa, cuando alguien le dio unos golpecitos en la espalda a Sergio, éste se volvió y vio a un tipo de su misma edad, rubio de ojos azules y con barbas muy alto que estaba con dos niños pequeños y que lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

Entonces Sergio le preguntó:

  • ¿Perdona? ¿Nos conocemos?

Y el desconocido le dijo:

  • ¡Coño Sergio! ¿No me conoces? ¡Soy Baladés! ¡Coño, << el bala >>!
  • ¡Hombre Baladés! ¡Dichosos los ojos!

Es que no te había reconocido con esa barba y además, ¿hace cuánto que no nos vemos? ¿Siete, ocho años?

  • Sí, por ahí, por ahí, más o menos.
  • Pero bueno. ¿Qué tal estás? ¿Qué hay de tu vida? ¿Estos dos niños, son tus hijos?
  • Sí, estoy muy bien, trabajando. Sí, son mis hijos. Este es Roberto, de 6 años, y este es Jesús, de 4. ¡Y tú que tal?
  • Pues yo muy bien, no me puedo quejar, sigo trabajando en la empresa de montajes eléctricos << Electricidad del Sur S.L. >>. Al final me separé, hace ya cuatro años, y he rehecho mi vida con otra chica, y este es mi hijo Jaime de 8 años.
  • Muy bien. ¿Te acuerdas en los tiempos que estudiábamos F.P.? ¡Qué tiempos aquellos! ¿Eh? ¿Te acuerdas de Joaquín Muñoz?
  • Sí, era el empollón de la clase.
  • Pues murió.
  • ¡No me digas! ¿Qué le pasó?
  • Tuvo un accidente de coche, se empotró contra otro de frente. Muerto en el acto. Iba bebido.
  • Vaya… Vaya por Dios…
  • Hace poco vi al Ledesma. Ha montado su propia empresa. Se llama << Electrificaciones Ledesma >>. Por lo que dice le va bastante bien.
  • Oye ¿Tú tienes mi teléfono?
  • Apúntalo y quedamos un día para tomar café y charlamos largo y tendido.
  • Vale, perfecto. Te voy a dar el mío también

Intercambiaron los números de teléfono y se despidieron, quedaron para el siguiente jueves al salir de trabajar para ir a tomar algo y ponerse al día.

Y así transcurrió una apacible tarde de domingo, en una ciudad cualquiera, de una comunidad autónoma cualquiera, de un país llamado España.

 

 

Nïcola Baremo

5/7/16