RELATO Nº 28: EL CAMBIO DE VIDA (10/8/16)

 

EL CAMBIO DE VIDA

 

Al terminar el oficio religioso, Leopoldo se dirigió sin perder tiempo a su casa, quería terminar de escribir su décima novela, y solo le faltaba el último capítulo.

La novela estaba ambientada en el 36, al principio de la Guerra Civil Española, y trataba de una familia a la que le mataban el padre los republicanos y dejaba mujer y cuatro hijos, y las peripecias y situaciones que le ocurrían a dicha familia. La novela llevaba por título:                        << Esperanza >>.

Leopoldo además de sacerdote era escritor.

A parte de haber publicado 9 novelas de temática y género variados, también había publicado 5 poemarios y 3 obras de teatro.

 

Leopoldo en su casa tenía a una joven de 27 años, (él tenía 47), llamada Eva, que le limpiaba la casa, le hacía la comida, le lavaba la ropa y le planchaba, en una palabra, le hacía todas las labores del hogar, era la asistenta.

Su relación con ella era de absoluta confianza, era como si fuese de la familia.

Eva era muy competente y servicial, pero además era muy bella.

Era rubia natural, tenía unos hermosos ojos azules, piel blanca, labios rojos y carnosos y los pómulos altos. Siempre se hacía una gruesa trenza en el pelo. Era alta, delgada y muy esbelta.

Debido a la relación tan estrecha que mantenían el sacerdote y escritor con la asistenta, pasó lo que tenía que pasar, Leopoldo se enamoró perdidamente de Eva.

Estuvo luchando mucho tiempo en secreto contra sus propios sentimientos. No podía tirar por la borda 23 años de sacerdocio. Anteponía su amor a Dios a su amor a Eva. Su amor espiritual a su amor carnal.

Hasta que después de mucho sufrimiento y muchas meditaciones llegó a la conclusión de que podía compaginar sus dos pasiones: Dios y Eva.

Un buen día se decidió y habló con ella, y ella le dijo que el sentimiento era mutuo, que ella también sentía lo mismo por él, y se fundieron en un apasionado beso.

Leopoldo a la mañana siguiente de su declaración colgó los hábitos, y a los tres contrajeron matrimonio. Y al año y medio tuvieron una hija que la bautizaron y le pusieron de nombre Eva María.

Leopoldo dejó de ser sacerdote y pasó a ser simplemente escritor, esposo y padre.

 

Nícola Baremo

9/8/16