RELATO Nº 3: DOS ENAMORADOS (30/4/16)

DOS ENAMORADOS

 

Le despertó el canto del petirrojo, miró a su derecha y la vio a ella desnuda medio tapada con las sábanas y una sonrisa pícara se le dibujó en los labios recordando la noche anterior.

Habían ido a una fiesta en la embajada británica in vitados por el embajador Lord Kelvin Douglas, la velada se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Al finalizar tanto Betty como él estaban pasados de rosca, cogieron un taxi que les llevó directamente al hotel resort y allí ellos dos solos montaron su fiesta particular. Hasta que a las seis de la mañana exhaustos se quedaron dormidos abrazados.

Él se llamaba Tiago Pinto Moreira, tenía treinta y cinco años y era natural de Oporto. Trabajaba en una empresa internacional que se dedicaba a exportar vino y él era el vicepresidente de la compañía. Sus aficiones eran la enología, los deportes y conducir y coleccionar motos de gran cilindrada.

Ella se llamaba Betty Romero Sandino, era de Buenos Aires, tenía veintiséis años y trabajaba en una firma de ropa de alto copete, era modelo profesional y estudiante de ciencias políticas. Sus aficiones eran la moda, la política y también las motos.

Se habían conocido en un desfile de modelos que organizaba un centro comercial muy conocido. La empresa de vinos de Tiago era uno de los patrocinadores y enseguida se cayeron muy bien y al poco tiempo se fueron a vivir juntos. Poco a poco se convirtieron en inseparables. Le iban muy bien las cosas, parecían que estaban viviendo un cuento de novela rosa, hasta un fatídico día de  << San Valentín >>…

El 14 de Febrero, cuando llevaban tres años de relación, él tuvo un accidente muy grave con la moto.

Él iba bien, pero un coche que venía de frente adelantando se le metió encima y por esquivarlo se salio de la carretera y se fue a estrellar contra un muro de piedras.

Había quedado tetrapléjico.

Ella no lo abandonó en ningún momento. Estuvo siempre a su lado cuidándolo y dándole todo tipo de atenciones. Ella abandonó sus estudios para tener más tiempo para dedicarle y siguieron juntos hasta que él una noche veinticinco años después del accidente tuvo un infarto y dejó este mundo.

Todo el tiempo que estuvieron juntos , tanto ella como él fueron felices, cada uno a su manera. Y después de la muerte de Tiago, Betty le dijo a su hermano Nicolás  que Tiago le había hecho sentirse la mujer más feliz del mundo.

 

Nícola Baremo

30/4/16

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