RELATO Nº 9: EL CRUCERO (16/5/16)

 

EL CRUCERO

 

Probáblemente, querido amigo o amiga, cuando oigas ésta grabación yo ya estaré muerto.

Mi historia bien se podría titular << Crónica de una muerte grabada >> y la estoy grabando en esta grabadora, en voz baja, para que quede constancia de ella.

Estoy en un habitáculo de dos metros por un metro y medio de dimensiones, es el cuarto de baño del camarote de un barco, y estoy encerrado por dentro, mi asesino está fuera, al acecho, aguardando para matarme. Voy a empezar desde el principio…

Mi nombre es José Ramón Gómez del Amo, tengo 37 años, soy empresario, tengo tres tiendas donde vendo discos de música, dvd, ropa, libros, merchandising, etc…, ese tipo de cosas, todo relacionado con la música. Las tres tiendas son franquicias y soy de Barcelona.

Tengo varios hobbys o aficiones, pero el principal – ya que dispongo de una cierta solvencia económica – es viajar y por supuesto conocer gente, tengo un carácter muy extrovertido y muy afable, soy soltero y actualmente no tengo ninguna relación sentimental.

Mi otra gran afición es la escritura. Me gusta mucho escribir e incluso he publicado ya cuatro novelas y un libro de relatos.

 

Hace ocho días, contraté un crucero Pullmantur por las islas griegas. El  crucero se llamaba << CRUCERO ODYSÈE >> y era de 12 días y 11 noches de duración. La salida era desde el puerto de Marsella y la llegada también era al mismo puerto de la ciudad francesa y el itinerario era:

Marsella, navegación, Sicilia (Messina), Argostoli, La Canea, Atenas, Mikonos, Santorini, Katakolon, navegación, Ajaccio (Córcega) y Marsella.

El crucero me costó 694 euros.

Al principio todo iba normal, es más, iba casi mejor que normal, ya que el primer día, a las pocas horas de salir del puerto de Marsella, en el bar del barco conocí a Dominique y a Géraldine, dos amigas francesas, muy simpáticas y muy extrovertidas y con ganas de ampliar su circulo de amistades. Pero, por desgracia, también en ese mismo bar conocí a Samuel  y entonces mi vida cambió para siempre…

…Se llamaba Samuel Laín Casas, era dos años menor que yo, tenía 35 años, era natural de un pueblo costero de Lugo llamado Ribadeo y tenía el doctorado en física. Estudió Ciencias Físicas en la Universidad Complutense de Madrid, obteniendo la calificación final de <<CUM LAUDE >> y posteriormente se sacó el doctorado en la misma Universidad, pero Samuel era un poco…, cómo diría…

…peculiar.

En la primera impresión era una persona encantadora, que irradiaba magnetismo atrayente, si, esa era la palabra, Samuel atraía, pero cuando se le llegaba  a conocer en profundidad, como yo lo he conocido, te dabas cuenta de que todo era << apariencia >>. Samuel era un gran actor – entre otras cosas – e interpretaba muy bien su papel y también de lo que me di cuenta – irremediablemente tarde, a mi pesar – fue que Samuel, además de físico y actor también era un demente.

A partir de aquí procuraré ser breve, para no extenderme mucho – además tampoco me queda mucho tiempo -.

La historia es que Samuel y yo enseguida hicimos muy buenas migas y nos hicimos rápidamente amigos inseparables. Estábamos la mayor parte del día   – y algunas horas de la noche – juntos. Desayunábamos juntos, comíamos juntos, cenábamos juntos, íbamos al bar juntos, a la piscina, hacíamos las mismas actividades, vamos en dos palabras; uña y carne.

Entonces ocurrió que ayer por la tarde fui a su camarote y me invitó a pasar, y observé que tenía unos papeles encima de la mesa y yo – inocente de mi – le pregunté qué eran todos esos folios, y el me contó que llevaba mucho tiempo haciendo unos estudios en el campo de la física, sobre los neutrinos y yo le pregunté qué era eso de los neutrinos y el me respondió que: << Los neutrinos son unas partículas elementales de masa muy pequeña similares a los electrones, pero desprovistas de cargas eléctricas >>, y entonces a mi me pareció interesante el tema y entonces le pregunté que sobre que iban los estudios acerca de los neutrinos que estaba haciendo y el me dijo que: << Había resuelto la incógnita de que dichos neutrinos habían sido el origen de toda la materia que formó el Universo y que ese descubrimiento le daría fama mundial dentro del mundo científico, y que incluso podían hasta concederle el premio Nobel de Física.

Yo en un primer momento pensé o que estaba de broma, o que me estaba vacilando, o que se había fumado algo raro, pero cuando vi su mirada la verdad es que me asuste y me dio miedo – y yo que no me asusto con facilidad – pero su mirada, era una mirada de …

…un psicópata.

 

Decidí dejarlo correr, pero a partir de ese momento pensé que lo mejor sería ir distanciándome poco a poco de él.

Mientras tanto yo para el crucero me había traído una libreta tamaño folio y bolígrafos y continuaba escribiendo mi última novela, cada noche, antes de dormir – la había empezado tres meses antes de hacer el crucero – titulada << El milagro >>. El método que empleo al escribir mis novelas es el siguiente: Primeramente la escribo a mano con bolígrafo en libretas, tamaño folio, lo que yo llamo << mis manuscritos >> y ahí tacho, borro, quito, pongo, enmendó, etc, etc…, y cuando la novela está a mi gusto, << ya finalizada >>, la paso a ordenador. Así desde siempre es como lo hago.

Pues, ésta noche ocurrió al revés, el que vino a mi camarote fue Samuel, llamó a la puerta y le dejé pasar y me encontró sentado a la mesa escribiendo en mi libreta – estaba escribiendo mi novela – pero a Samuel no sé qué le pasó, que se le cruzarían los cables, que al encontrarme escribiendo, sin preguntar nada de buenas a primera montó en cólera, se puso fuera de sí, diciendo que le había plagiado sus estudios de los neutrinos. Rápidamente yo intenté, en vano, tranquilizarlo y calmarlo diciéndole que no, que estaba equivocado, que todo era una mala interpretación suya, que yo lo único que estaba haciendo era escribir mi novela, pero él no entraba en razones, cada vez estaba más fuera de sí. Y apareció de nuevo esa mirada…de psicópata. Y a partir de ahí todo pasó muy rápido. Samuel se sacó de su bolsillo una navaja de mariposa y la abrió, la hoja era de unos 15 centímetros aproximadamente y yo al verla instintivamente le di un empujón y le tiré al suelo, él se levantó rápidamente y con la navaja de mariposa abierta en la mano se abalanzó sobre mí con intención de clavármela en el pecho, pero en el último momento me giré y me hirió en el brazo – me hizo un rasguño – y sin pensármelo, como en un acto reflejo, me metí en el cuarto de baño del camarote y le eché el cerrojo por dentro y atranqué la puerta, pero una vez dentro me di cuenta que me había quedado el móvil encima de la mesa del camarote, y cuando me registré los bolsillos del pantalón lo único que encontré fue la grabadora – con la que estoy grabando mi historia, y que la tenía en el bolsillo porque la había comprado ese mismo día, cuando visitamos Santorini, una de las islas griegas , en el mar Egeo – y un paquete de caramelos de sabores cítricos, marca << HALLS >>.

Ahora estamos en un punto muerto, yo encerrado por voluntad propia en el cuarto de baño del camarote de un barco e incomunicado y fuera, en la puerta de dicho cuarto de baño, aguardando, mi asesino y no tengo ni idea de cómo salir de ésta angustiosa situación. No me va a quedar más remedio que salir fuera y enfrentarme a mi asesino. No tengo alternativa. No hay más opciones. Sí , voy a hacerlo, voy a desentrancar la puerta, quitar el cerrojo y abrir. Voy a salir fuera y enfrentarme a un psicópata cara a cara, pero antes voy a esconder la grabadora en algún lugar seguro del cuarto de baño, bien escondida, si logro vencer a mi asesino recuperaré la grabadora, sino espero que la encuentres tú, amigo o amiga desconocido o desconocida y que actúes en consecuencia, este crimen no debe quedar impune, gracias…

 

Nícola Baremo

16/5/16

 

 

 

 

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